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Los pilares de la tierra. La Sociedad

Por Luis Jonás VEGAS VELASCO
“Llega un momento en que tal es el desprecio que un hombre puede llegar a sentir por sus semejantes, que ya no encuentra complacencia ni tan siquiera en odiarles.”
De esta guisa se expresaba en sus Memorias extraoficiales el hombre que años después dictaría las evoluciones ideológicas y morales de la mayoría de los mortales del primer mundo al ser coronado como Juan XXIII.
De alguna manera, la frase encierra la esencia de la relación primero del hombre con la religión, y a continuación del hombre consigo mismo y con los semejantes que le rodean, y que forman su bien más preciado, sus semejantes, su Sociedad. Y es que, tal y como expresábamos en el anterior artículo, en el que pretendíamos encuadrar de alguna manera al hombre frente al absolutismo que la religión le ofrece, encontrábamos no indagando mucho la mayor de las aportaciones que desde aquí podemos aspirar a hacer, cual es la de definir la religión, y con ella, su núcleo, su Dios.
Así, igual que Tomás de Aquino a través de sus cinco vías demuestra, a su entender, la existencia de Dios, aunque para ello deba partir ya de que éste existe, bien nosotros podemos proceder de forma similar, deductivamente, demostrando que Dios existe en base a la dialéctica, apliquemos el razonamiento por negación de contrario, y obtendremos que Dios no es sino todo aquello que le negamos al hombre.
Así, la omnipotencia de Dios se expresa desde la falta de poder del hombre; la inmortalidad de Dios se define comprobando lo desgarrador que supone para el hombre saber que morirá. Lo infinito que rodea toda acción divina, sólo es comprensible desde lo efímero que es el paso del hombre.
“Pon tu vida en todo lo que hagas, porque del juicio que te espera al final de tus días, sólo una certeza tendrás: de esta seguro que no sales vivo” afirmaba el Marqués de Sandent Dennos.
Y esa es al final la única Verdad Absoluta que le queda al Ser Humano en su soledad. Verdad Absoluta, precisamente el concepto desde el que ha arrancado todo esto.
Porque, una vez comprobado a lo largo de casi dieciséis siglos, los que van desde la redacción del Nuevo Testamente, hasta el nuevo florecer del Sentido Común con el Humanismo del Siglo XVI, el hombre, y sus tendencias axiológicas han dado un giro trascendental. Así, una vez superados los criterios Ptolemaico-Platónicos, por el giro Copernicano-Kantiano, el hombre ha necesitado cambiar sus modelos de referencia. Ya no era Chic justificar las cosas en base a “…representar la voluntad de Dios”. Hay que buscar algo más racional, más humano. Y acaso hay algo más humano que el propio compendio de hombres, con sus desgracias y miserias, pero también con sus alegrías y humildes éxitos.
Se trata, en definitiva, de una sustitución del ídolo. Hemos racionalizado la creencia, sublimando con ello la ingente necesidad que el Ser Humano tiene por creer, y que se manifiesta en su desmesurado afán por aceptar Verdades Absolutas. Así, la Sociedad coge el relevo de la Religión. Pero, ¿Hemos ganado como hombres algo con el cambio? ¿Es el Dios Social menos tirano que el Dios Religioso? Como podemos comprobar, no. Incluso, las cosas han empeorado porque las causas ajenas al hombre que antes había que inventar para forzar la creencia en un ente externo al hombre, y que justificara los maltratos a los que éste nos condenaba, se han convertido ahora en argumentos del todo internos, racionalizados, incluso científicos dicen ahora algunos, con los cuales anular al hombre y al individuo, desde el propio hombre en la versión más corrupta de la Sociedad, el hombre masa.
Sí, las Verdades Absolutas siguen aflorando, limitando con ello el desarrollo del Ser Humano, al convencerle de la mayor de las utopías, la de creerse que algún día llegará entenderlo todo. Empecemos primero por dejar de creer en nada.
Luis Jonás VEGAS
La Adrada 2005

Maqueta de la Iglesia

Maqueta de la Iglesia

Manuel Valdés nos presenta la maqueta de La Iglesia

Manuel Valdés nos presenta su nueva maqueta, esta vez se trata de la Iglesia de “El Salvador” de La Adrada, realizada con los mismos materiales que utilizó anteriormente en “La Casa de Tío Talís” y “El castillo”, es decir corcho, tablillas de madera, arena y pequeñas piedras.
Manuel Valdés, que es una persona paciente y observadora, realiza sus obras preparando minuciosamente cada detalle, observando formas, colores, haciendo dibujos previos desde diversos ángulos y planos a escala, realizando mediciones y apuntes, cosas según nos cuenta, imprescindibles para conseguir un buen resultado. Luego la construcción de la maqueta ha de realizarse con sumo cuidado, dada la fragilidad del material con el que trabaja y a esto hay que añadir la dedicación del tiempo necesario para terminar la obra sin prisas.
Una vez más, nos damos cuenta de que Manuel tiene una habilidad especial para incorporar en su obra hasta el más mínimo detalle, cosa que podemos ver al observar, por ejemplo, las campanas del campanario, el nido de cigüeñas, las puertas y la reja de entrada.
La maqueta de la Iglesia, que como ya he dicho, está construida de corcho, apoya en una base de madera con un cristal transparente que permite ver el interior y que para esta ocasión, Manuel ha tenido la gentileza de desmontar facilitando de esta manera la toma de algunas fotografías
-Ya has construido las maquetas de tres edificios singulares de La Adrada, la casa del Tío Talís, El castillo y ahora la Iglesia de El Salvador, ¿cuál será el próximo proyecto?
-Pues no sé, ya que los tres elementos más representativos de arquitectura de La Adrada ya están realizados.
¿El edificio del Ayuntamiento quizás ?
-Podría ser, ya veremos…
Manuel, al igual que cuando finalizamos la visita anterior, nos deja con la incertidumbre de cual será su próxima maqueta, pero seguro que pronto le vendrá la idea de una nueva obra y tendremos la oportunidad de verla igualmente en estas mismas páginas.

Artículo relacionado: Manuel Valdés nos muestra sus maquetas.
Insertado el Martes, 29 marzo

Don Pascual de Bustamante

Don Pascual de Bustamante

Bajo la dirección de Amelia Marrupe, el grupo de teatro “Villa de La Adrada”, estrenó con gran éxito la tragicomedia de Pablo Caamaño, “Don Pascual de Bustamante”, obra de teatro en verso, desarrollada en cuatro actos, que despertó gran expectación ante un público habitual que llenó el recinto y no paró de festejar la magnífica actuación de sus intérpretes, actores no profesionales todos ellos vecinos del pueblo de La Adrada, que han dedicado con gran tesón y entusiasmo una buena parte de su tiempo libre para preparar y ensayar esta obra del autor adradense.

Los comentarios del público asistente, calificaban como excelente el trabajo de los actores Pablo Caamaño, Mª del Carmen Ferrer, Elisa Seara, José Manuel Sierra, Tani Berlinches, David Capitan y Ricardo Rivas. Muy bien estuvo además, la presentación y la narración a cargo de de Sheila Martínez y Ángela Manzano. Superior y bonito, el decorado de Rosa Suarez y Emilia Rueda. Todo ello con la genial dirección de Amelia Marrupe y Axel Mahlau que ejerció como director adjunto.

Atento a las luces y al sonido, como siempre, para que todo se viera y se escuchara a la perfección, Jesús Martinez.

En resumen, un hermoso y sugestivo decorado, una dirección impecable, una interpretación sumamente loable y un texto valioso hizo que al finalizar la representación, el público felicitase al autor y al resto de los intervinientes con un montón de afectuosos y cálidos aplausos.

 

Exposición de fotos

EXPOSICIÓN DE FOTOS
– naturaleza y arte

Información: Web Jardín del Tiétar
El fotógrafo alemán Charlie F. Kohn inauguró en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de La Adrada una muestra de su visión personal de la flora canaria.
El día 19 de marzo se inauguró, en presencia del alcalde de La Adrada, la concejal de cultura y el fotógrafo alemán Charlie F. Kohn, una exposición de fotos de arte y naturaleza en las Islas Canarias. En esta exposición, organizada por Tiétar: Valle y Montaña. Asociación de Amigos de La Adrada, y El Jardín Botánico “Jardín del Tiétar”, se presenta una visión muy personal y artística de la naturaleza canaria.
El artísta pretende, más que una documentación científica de plantas, presentárnoslas desde una perspectiva nueva, como objetos maravillosos, artísticos y trascendentes.
La exposición gustó mucho al público asistente. Se podrá visitar en la sala de exposiciones del Centro Polivalente de La Adrada, los días laborables, de 11 a 13 y de 17 a 19 horas, y el domingo, de 11.00 a 13.00. Todo esto, hasta el domingo 3 de abril.

Los pilares de la tierra. La Religión

Por Luis Jonás VEGAS VELASCO
“Vengo para anunciar a los hombres. Yo no he venido a matar a Dios, yo he venido a decir que el Dios de los hombres ha muerto.”
De esta guisa se expresa en El Anticristo la que a la larga será una de las mayores dificultades con las que habrá de enfrentarse el hombre moderno, el intento de conciliar su condición de animal pensante, con su faceta de ente espiritualmente competente. Todo ello sumergido en la época de mayor avance y desarrollo científico-tecnológico.
Cómo conciliar en una Sociedad que día a día lucha con ahínco por ser autosuficiente, ese desmedido afán que algunos vuelven a desempolvar de mostrar la aparente falta de seguridad del hombre a la hora de enfrentarse a problemas los cuales no lo olvidemos, atañen de manera exclusiva al propio hombre.
Ya el Humanismo del Siglo XVI ponía de manifiesto el problema: La Religión se justifica en lo indefinible de la Fe, pero se ampara en lo arbitrario de la Creencia. No hay nada más demoledor para el argumento de la Ciencia, que la falta absoluta de argumentos que cimenta cualquier axioma religioso. En definitiva, la Religión es el antagonismo de la Ciencia, impide su desarrollo, bien es cierto que en unas épocas con más fuerza y beneplácito que en otras, y en definitiva impide el desarrollo armónico y generalizado del Hombre, y con él de su expresión Social.
La Filosofía siempre tuvo clara este antagonismo, y sobre todo vio cristalinamente los atajos y vericuetos necesarios para escapar de la quema no siempre metafórica, que de la lucha entre semejantes Titanes se derivaría. Para ello, genera toda una teoría, el Raciovitalismo, encaminada de manera indisoluble a disimular estas terribles diferencias en medio de intrincados procedimientos mentales, y entre engorrosos procedimientos de inducción, o de ascenso si se prefiere. Pero al final, y por encima de paños calientes, lo único que tenemos es un hombre sólo, que se enfrenta a sí mismo en un intento desesperado de conocerse, y para ello elige el peor camino posible, alejarse de sí mismo, en pos de un ente extracorpóreo.
Con el tiempo, el ente toma vida, y adquiere conciencia de sí mismo. Se revela contra su creador, el hombre, y lo subyuga de manera definitiva a sus órdenes bajo un imperativo nuevo y por ello terrible, cual es el de asumir bajo su protectorado el papel de maestro censor de la moral y la ética.
El desastre se produce, el hombre confunde el camino, y en lugar de mirar en horizontal hacia e horizonte prometedor, se entretiene burdamente mirando en vertical, hacia arriba, y claro, tropieza continuamente contra los obstáculos reales que jalonan el único camino que nos es evidente a todos, el camino real, con sus miserias, el polvo, y son sus bellezas, las que nos proporciona encontrarnos a diario con nuestros semejantes.
El resultado es evidente, para cualquiera que mire. Un solo segundo utilizado en valorar estructuras metafísicas, es un segundo perdido que podíamos haber utilizado en el mundo real. Aunque, a pesar de la Creencia, Primera Certeza Absoluta, Primera Verdad Universal, Podemos ser en verdad libres, incluso para elegir la esclavitud.
Luis Jonás VEGAS.
La Adrada, marzo de 2005.