Recorte de prensa
Fuente: El Diario de Ávila
El visitante, ya más relajado, puede disfrutar de pequeños mercadillos, discursos populares y vestimentas tradicionales.
Un coche averiado lleva 20 días en una calle creando una situación de peligro para el tráfico.
Es curioso observar los cambios que se producen en un pueblo tras la intensidad de 10 días de festejos, agotadores, y se recupera la rutina de un pueblo en pleno estío, con tanto grados de calor añadidos. Menos gente, pero en cantidad suficiente para que se note.
Ya es más fácil aparcar, ya hay espacios para circular los peatones, aunque aún quede un punto negro, que persiste desde hace más de 20 días: un coche averiado, inmovilizado, a la entrada del pueblo, en la carretera antigua, situado en dirección contraria y sin avisos (los obligados triángulos), que obligan a maniobras con riesgo evidente.
Las autoridades competentes están avisadas. Deseamos que no haya que lamentar nada y que aceleren el cambio de situación.
Por otro lado, existe estos días más tipismo, que se repite cada año. Además de los clásicos mercadillos tradicionales, van apareciendo por las esquinas los mercadillos individuales: un hombre o mujer y junto a ellos un par de cestas llenas de apetitosos frutos de la tierra directamente del productor al consumidor. Cebollas, patatas, hermosos tomates… Un poco de todo la del momento que se ofrece y se compra y cada cual, vendedor y comprador, tan satisfecho. Ha vuelto la clásico ‘romana’, otra delicia.
Sólo falta la clásica llamada: ‘Hermanos, convertíos’. El parque de la Yedra se anima con la atracción que ofrecen los ‘predicadores’. Cine, guiñol, cualquier actividad es buena si se logra el fin que se persigue.
No hay sermones, que ahora se escriben y las hojas se distribuyen para que todos se enteren del mejor camino para ir al Cielo.
Sombreros
En otro orden de cosas, durante estos días veraniegos se ven los sombreros de paja, los antiguos, proliferan los abanicos y se lleva la popular garrota. El visitante, sobre si todo si es la primera vez, trata de acomodar su moda personal a la del lugar, con la cual se hace bueno el refrán de donde fueres haz la que vieres.
Es la otra cara del pueblo, en verano, pero sin el atasco de coches y multitud de gentes de otros lugares. Vuelve una cierta tranquilidad, aunque aún hay muchos visitantes que aguantarán todo este mes.
Recorte de prensa
Fuente: El Diario de Ávila
La Adrada acogió, un año más, un acto tradicional que se repite año a año, como fue el evento de Índole social en la finca El Molino, con la invitación multitudinaria al pueblo, autoridades, civiles y religiosas que cada año ofrecen sus propietarios el barón y la baronesa de Grado, Macarena Chávarri y Martín del Valle.
Cada verano se reúnen en esta finca, casi una sucursal asturiana, lugar de procedencia del barón, una multitud de personas para confraternizar y pasar una velada agradable.
Unidos a los vecinos de La Adrada, se reúnen gentes de los pueblos limítrofes, Piedralaves y Sotillo, y por una tarde noche, los tres pueblos se hacen uno solo para compartir los generosos aperitivos que se extendían por todas las mesas y que es ocasión propicia para los saludos, cambios de impresiones y la distensión.
Una vez más, se repite el acontecimiento social, ya con el rango de tradición, donde sólo se respira alegria, saludos y encuentros.
Los anfitriones que como de costumbre estuvieron atentos al más mínimo detalle, se les vieron felices con todos sus invitados, que era el objetivo deseado por todos.
Recorte de prensa
Fuente: El Diario de Ávila
Ayer martes en el Parque de la Yedra, adradenses y visitantes pudieron presenciar un estupendo espectáculo del mejor arte flamenco ofrecido por Pepe Moreno y su Ballet Flamenco Contraste.
El prestigio del maestro y del ballet que ha creado y conjuntado este artista con fama internacional, nacido en Fresnedilla, ha quedado sobradamente reconocido una vez más por un público que agradeció con efusivos aplausos todas las interpretaciones de cante y baile ofrecidas en este bello espectáculo.
Recorte de prensa
Fuente: El Diario de Ávila
En este caluroso agosto, de nuevo, la Asociación Abulense Síndrome de Down ha vuelto al trabajo en el polivalente de la Adrada para pasar un rato con estos chavales y también con sus padres. Esta labor es posible gracias a la monitora, Ma Amor, que se entrega generosamente a su tarea.
Lo que queda de este mes y hasta el comienzo del curso escolar, que ellos seguirán, serán unas semanas de preparación; ya metidos en el curso se amplían las materias y se sigue un ritmo escolar normal.
A partir del inicio de este curso escolar, serán los ayuntamientos los que pasen a ser patrocinadores de esta obra tan esencial, tanto económicamente (cosa que hasta ahora hacía Caja Madrid), como para facilitar locales y medios.
Desde este grupo de trabajo se hace un llamamiento para que todos los adradenses sean familia solidaria y se hagan presentes en las reuniones para hacer compañía a los padres.
La popular caldereta reunió en La Adrada a unas 2.500 personas
Recorte de prensa
Fuente: El Diario de Ávila
Un vecino de la villa, ayudado por varias mujeres, fue el encargado de cocinar los 640 kilos de alimentos para adradenses y visitantes.
Con el guiso de la carne de los toros lidiados concluye, como cada año, el programa oficial de las fiestas en honor de El Salvador, que se han celebrado en la villa.
La Adrada abrió sus puertas de par en par y todos los asistentes locales, visitantes, vecinos, se apuntaron a degustar el plato más tradicional de las fiestas en su jornada final del pasado domingo: la exquisita caldereta de carne de toro, patatas y todo la necesario para un guiso de estas características.
La plaza de la villa fue la encargada de acoger esta multitudinaria cena, que cerraba el cartel de actividades de los festejos en honor de El Salvador que han venido celebrándose en la localidad. Se batieron récords de asistencia y preparar 2.500 raciones de este guiso no es cosa de poco.
Para ello se necesita, primero, el «artífice», el cocinero mayor que dirige todo y éste, como desde hace ya varios años, es Miguel, popular adradense, más conocido como «Miguel el del bar La Plaza» y que de antiguo es asiduo colaborador para todo la que se le pida. Él y un número notable de mujeres ayudándole fueron los encargados de preparar la nada desdeñable cantidad de 2.500 raciones de este guiso tan popular y hubo quien no pudo repetir, tal fue el éxito del guiso. Se agotó y todo fueron elogios para los cocineros.
Ocho calderos de unos 80 kilos cada uno fueron necesarios para los 640 kilos de guiso que volaron literalmente distribuidos en las 2.500 raciones mencionadas. Durante horas, el bullicio y la alegría compartieron la noche con la cena. Nadie quiso perderse el cierre de estos festejos, marcados por una alta participación en todas las actividades que se han desarrollado y con una notable afluencia de visitantes.