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La idea del Jardín botánico, surgió, según nos cuenta su director Axel Mahlau, hace ya bastantes años, con la finalidad de que La Adrada dispusiera de un aliciente cultural más, que ayude a conocer un poco mejor el maravilloso mundo de las plantas, incentivando tanto a niños como a mayores la curiosidad por la naturaleza. Una buena idea que ha sido llevada a cabo con mucho tesón y que ahora se convierte en realidad con este nuevo Jardín Botánico situado en el paraje conocido como Piedra del Caballo.

A este lugar acudimos invitados por Axel, con el que recorremos una parte del jardín, que se abrirá en una primera fase, únicamente para grupos previamente concertados.

Antes de comenzar un apacible paseo, observamos en la entrada, unos galápagos de color verde oscuro denominados Mauremysleprosus que es una especie que habita en el Valle del Tiétar.
 
En nuestra visita, Axel nos comenta un sinfín de proyectos a corto y medio plazo relacionados con el Jardín Botánico, la naturaleza y la conservación del medio ambiente en general, desarrollados todos ellos en colaboración con la Asociación de Amigos de La Adrada, Tiétar, Valle y Montaña, y el apoyo del Ayuntamiento de La Adrada.
Así, por mencionar alguno de los proyectos más inmediatos,  nos comenta sobre el día  dedicado a  la limpieza del campo, actividad con la que no se trata simplemente de que un grupo de personas salgan un día a hacer limpieza por los campos de La Adrada, sino que sobre todo, se convierta en una acto testimonial que sirva para concienciarnos  de la importancia que tiene mantener nuestro entorno natural libre de basuras y contaminantes.
Durante el paseo, conversamos sobre esta zona exuberante del Valle del Tiétar, muy rica desde el punto de vista natural, donde coinciden los climas mediterráneo y continental con las conocidas diferencias enormes de temperaturas, entre las estaciones de invierno y verano. Axel nos dice, que por este motivo en un plazo medio se construirán dos invernaderos, uno de ellos dedicado exclusivamente para especies tropicales, con el fin de proteger adecuadamente aquellas plantas que requieren unas condiciones especiales de temperatura y de humedad.

 

Agave americana, originaria de México y sur de Estados Unidos. Se usa entre otras cosas, para hacer aguardiente.
 
 
Además nos comenta, que el Jardín Botánico, como Centro de Cultura, Salud y Naturaleza, va a crear una página Web desde donde se facilitará información sobre botánica, naturaleza, sobre el Jardín en particular y sobre las actividades que se programen relacionadas con la alimentación sana, comida vegetariana, fabricación de alimentos naturales como pan y queso, cocina oriental, jardinería, aulas de naturaleza y un largo etc. que como antes habíamos dicho, nos estimulará tanto a los niños como a los mayores a integrarnos un poco más en la naturaleza.

En nuestro paseo por el jardín, podemos observar y contemplar un sinfín de plantas, autóctonas muchas, y muchas también de otras zonas y de otros países. Pinos piñoneros, negrales, encinas, alcornoques, olmos, robles de Alemania, abedules de Dinamarca, arces, bambúes, acebos, tejos, fresnos, chopos, eucaliptos, rododendros, gran cantidad de plantas aromáticas y medicinales, árboles frutales, granados, madroños, membrillos y un interminable etcétera.

Una planta reclama especialmente nuestra atención ante la explicación de Axel, se trata del Ginko Bilova (Bilova, por los dos lóbulos de las hojas). Según nos aclara, es una planta muy especial y genéticamente muy robusta de la que existen fósiles de más de 200.000 años de antigüedad y la única que logró resistir los efectos devastadores de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
 
 

Vamos viendo una por una, las plantas de esta parte del jardín y para cada una de ellas Axel tiene una didáctica y cumplida explicación, verdaderamente interesante.
 
 

El madroño es característico de la región mediterránea. Los frutos son comestibles, pero si son consumidos en abundancia provocan dolor de cabeza y pueden llegar a emborrachar por su contenido alcohólico.
 
 
Después de casi dos horas de paseo por el Jardín, nos queda la sensación de haber ido pasando páginas de un  ameno libro de botánica al natural, y como cada paseo es distinto según la época del año, Axel nos invita a realizar de nuevo este recorrido cuando el otoño cubra con su manto multicolor la vegetación de los campos. No cabe la menor duda de que El Jardín Botánico del Valle del Tiétar, será a partir de ahora un atractivo nuevo, para los adradenses, para todos los que visitan La Adrada a lo largo del año y una escuela viva de la naturaleza para niños, jóvenes y adultos.
 
 

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