Mercado Medieval de La Adrada

Por Mariano Cuéllar Castrejón

Recorte de prensa.
Fuente: El Periódico del Tiétar
 
Hace ya unos días que ha terminado el VII MERCADO MEDIEVAL de La Adrada, que se ha celebrado concretamente en el puente del 1 de mayo. Considero que con la humildad que comenzó hace ya siete años, se ha convertido en uno de los acontecimientos más importantes de nuestro pueblo, por no decir el que más, pues está demostrado que es el evento al que más personas acuden desde toda la comarca, Madrid o incluso lugares más lejanos. Lo cual convierte a La Adrada, en un referente turístico de toda la zona, esto sin considerar el beneficio económico nada desdeñable, que proporciona en el pueblo.
Pues bien, centrándome en el tema… aproximadamente un mes antes del inicio del mercado, acudí varias veces al Ayuntamiento a informarme sobre la programación de este año, también realicé varias llamadas telefónicas, sin que nadie me informara sobre el particular. Ante mi insistencia, una funcionaría del Ayuntamiento me proporciona el teléfono de la empresa organizadora, para que yo me comunique directamente con ella. (Normalmente en años anteriores, había sido la empresa, quien junto con el Ayuntamiento, y con suficiente antelación, nos reunían a los artesanos y expositores de La Adrada y alrededores, para exponer las líneas maestras y pormenorizadas de su programa.
En la conversación que mantengo con la empresa, me comentan que como el Ayuntamiento no va a pagar «ni un duro» y la empresa tiene que tener beneficios, este año les autorizan a subir los precios de las paradas, (así llaman a cada puesto), por ejemplo: los bares que el año pasado pagaban 60 € el metro lineal, este año han abonado 150 €/metro; los de alimentación 100 €/metro y un mínimo de 200 € por puesto de artesanía. Dicho de otra manera… el Mercado Medieval de este año se ha celebrado gracias a que tos expositores han subvencionado con sus puestos y sus trabajos los gastos de los festejos; además quiero hacer constar que no solo salen beneficiados económicamente los propietarios de las paradas, sino todo aquel, que tiene cualquier tipo de negocio en el pueblo, por el obvio incremento de la población en estos días.

Lo curioso es que el Ayuntamiento se jacta públicamente de esta situación, alegrándose de su ingenio para no tener gastos; aunque no le importa tanto el gasto que ocasionan por ejemplo las corridas de toros (subvenciones de hasta 8 millones de las antiguas pesetas), espectáculo por el cual tenemos que pagar además unas entradas con un precio bastante elevado, cosa que en el Mercado no es necesario hacer. Han de saber que el contrato entre el Ayuntamiento y la empresa Fusión Medieval, organizadora del evento, se ha firmado con tan sólo 15 días de antelación, lo cual ha acarreado una serie de errores fatales, como que el programa explicativo decía que este era el XII Mercado, cuando ha sido el VII; las pancartas no indicaban las fechas correctas; carteles de escaso impacto, tanto por su confusa forma y pequeño tamaño, rectificados a mano por la equivocación en las fechas; la no contratación de un generador eléctrico para el torneo Medieval; la no colocación de papeleras; la inexistencia de aseos para aliviar las necesidades más inmediatas de tanta persona asistente; la falta de un puesto permanente de la Cruz Roja para solventar cualquier urgencia. Estas son sólo alguna de las cosas que cualquier ciudadano ha podido constatar al visitar el Mercado, pero además hay cosas que pasan desapercibidas y que estaría bien que fuesen conocidas por el lector, como el trato dispensado a los expositores: el Ayuntamiento no ha habilitado ningún lugar para que durmieran o pudiesen asearse (estando libre el campo de fútbol), viéndose resignados a usar para tal menester las fuentes del pueblo, incluso el abrevadero de La Olivilla, al no encontrar habitaciones en el pueblo para poder dormir, pues estaba todo ocupado. Y no acaba aquí la cosa, sino que encima se critica la iniciativa privada cuando se hacen carteles con la información necesaria sobre el Mercado.
Después de siete años, el Ayuntamiento debe tomarse este acontecimiento en serio de una vez y no salvarse por los pelos. También es necesario que el consistorio tome decisiones sobre la calidad estética de las paradas, que evite los puestos de los reventas (compran los productos que venden, en los almacenes de todo a cien), que controle de manera eficiente la correcta higiene de los alimentos, que mediante pliegos de condiciones seleccione qué expositores merecen estar en el Mercado y no deje todo en manos de una empresa privada que va a mirar principalmente por la cantidad de sus beneficios y no por la calidad de los expuesto. Un ejemplo de ello es que este año no han permitido venir a Pepino, un señor que siempre ha estado con sus almendras garrapiñadas en el Mercado y en la feria de Los Santos. Además el Ayuntamiento debería apoyar las paradas de los auténticos «artesanos» exigiendo que se les cobre un precio justo para la labor que desempeñan y no tan desmesurado como este año, pues, no nos equivoquemos, que el alma máter de un mercado medieval tiene que ver con los productos elaborados con materias primas existentes en ese periodo de la historia, y no con los productos industriales que tanto se han visto en diversos puestos. Muchos de estos artesanos me han comentado que de seguir así y en las condiciones de este año, prescindirían de venir aquí ya que apenas han cubierto gastos. Aun así muchos dirán que el Mercado ha salido adelante. Sí, es cierto, ¿pero alguien se ha preocupado de si los expositores han quedado contentos?. ¿Se ha hecho una lista de errores, para no volver a cometerlos?. Señores gobernantes, el VIII Mercado Medieval comienza al día siguiente de terminar este, y hasta que esa mentalidad no esté en el ánimo del Ayuntamiento, seguiremos saliendo del paso hasta que por sí mismo y por falta de perspectivas, el Mercado desaparezca.
Sería injusto que terminase esta opinión sin aportar algo constructivo, y puesto que creo que todavía es salvable, propongo la creación de un PATRONATO, cosa que ocurre en todos los mercados que se están consolidando, un ejemplo de ello es el vecino pueblo de Oropesa, donde el año pasado consiguieron por su Mercado «el premio a la mejor iniciativa de Promoción Turística de Castilla la Mancha 2007». Este patronato estaría formado por asociaciones y particulares que tengan algo que aportar al buen funcionamiento del Mercado, haciendo que el pueblo se implique, con la ayuda institucional, económica e irremplazable del Ayuntamiento. Espero que estas palabras sean tenidas en cuenta, como una opinión de alguien que ha estado estos cinco días trabajando y luchando (igual que en años anteriores), por que el Mercado salga adelante. Debo agradecer el apoyo y colaboración que nos brindó en todo momento, el concejal que en los días previos a la celebración del Mercado, ejercía de alcalde en funciones, pues gracias a su gestión, artesanos y expositores de La Adrada, pudimos montar nuestras paradas.
 
 

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