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Vyacheslav Shchevacov(Fran)
 
Buscaba la tranquilidad de una tierra cálida y la encontró. Vyacheslav Shchevacov reside en La Adrada desde hace doce años. Casado de segundas nupcias con María Elena con la que tiene una hija, María Isabel, cumplirá el próximo mes de noviembre 60 años. Es un hombre de complexión fuerte, de carácter jovial y está encargado del Hogar del jubilado de La Adrada. Es natural de Ucrania y todos en La Adrada le llaman Fran.
Su vida es toda una aventura y se le nota en su mirada la paz que brota de su espíritu aventurero. Fue jugador de fútbol de segunda división a los 20 años en Ucrania, luego recorrió medio mundo como pescador, navegante, marinero, operador de sonar, e incluso cocinero de abordo. Es un amante empedernido de la naturaleza, de los bosques y del mar con el que sueña a todas horas.
De sus palabras se desprende, que como buen pescador que ha sido, sabe eliminar de la red todo aquello que no le gusta, y que aprecia por ello enormemente la amistad y a la buena gente. Está encantado de haber llegado hasta este pueblo de La Adrada en donde está pasando una de las mejores etapas de su vida, si bien es verdad que echa de menos el tener más tiempo libre para disfrutar de la naturaleza y de una de sus actividades que más le gusta como es la talla de figuras de animales utilizando para ello una materia prima muy natural, la vid.
Al entrar en el Hogar del jubilado, podemos observar una veintena de tallas de madera, que representan una variedad de fieras, muchas de ellas propias de un Parque Jurásico.

El aspecto de cada pieza es natural, con los retoques necesarios para hacer emerger como fruto de la inspiración del escultor la figura de un animal y poder disfrutar así de las formas caprichosas de estas raíces ya convertidas en fieras, casi animadas, gracias a la imaginación y al ingenio del artista que le ha dado forma. Fran crea así sus obras con formas irrepetibles y originales. El arte de Fran tiene de rústico lo que tiene de original. La madera de la vid, la cepa, es su única materia prima, y aunque él trata de ceder a los caprichos de sus rebuscadas formas, la creatividad es la que tiene la última palabra; entonces la realidad se torna fantasía y la fantasía realidad.
La mayoría de las veces espera a que el material le dé la idea. «La forma de la raíz misma me da el esbozo de lo que puedo hacer», detalla, «cada pieza de madera la miro y la remiro, hasta que encuentro con la ayuda de mi imaginación la forma de animal en la que se va a convertir».
Él habla con entusiasmo de sus figuras y nos cuenta como durante el pasado Mercado medieval, decidió sacar sus obras para exponerlas en la Plaza. Ahí la gente las admiraba, aunque fueron pocas las piezas que logró vender.
Actualmente, podemos contemplar estas figuras, en el Hogar del jubilado, mientras saboreamos algunas de sus tapas de cocina, un chato de vino, una cerveza o «una chupita de Vodka» en el bar, que por otra parte está abierto a todo el mundo. Mientras ahora también las podemos ver aquí, aunque en foto y a tamaño reducido:

 

 

 

 

 

 

 

Obras expuestas en
El Hogar del Jubilado
Plaza de la Villa
La Adrada
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