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Música Sacra del Romanticismo Francés. Obras de Gounod, Berlioz, Saint-Saëns, y Fauré.


Como cada año, la Camerata Cantabile – coro y orquesta del Valle del Tiétar, ofrecerá su tradicional Concierto de Semana Santa.

Este año, el enfoque será música del Romanticismo francés con una selección de obras de Gounod (Misa Solemne de Santa Cecilia), Berlioz (La Infancia de Cristo), Saint-Saëns (Oratorio de Navidad) y Fauré (Réquiem).

Los conciertos se celebrarán en las siguientes localidades:

  • Martes, 22 de marzo, Iglesia de San Martín Obispo, San Martín de Valdeiglesias a las 20:00h – Concierto organizado por el Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias.
  • Miércoles, 23 de marzo, Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Talavera de la Reina a las 20:30h – Concierto patrocinado por la Junta de Cofradías de Talavera de la Reina.
  • Sábado, 26 de marzo, Iglesia de El Salvador, La Adrada a las 20:00h.

Sinopsis del repertorio.

El Romanticismo es quizá la época más brillante de la historia de la música. Cronológicamente, abarca el siglo XIX, aunque en algunos países, se ha prolongado hasta bien entrado el siglo XX.

El principio fundamental del Romanticismo fue la búsqueda de la exaltación de las pasiones – los compositores y los músicos innovaron y desarrollaron nuevas formas de expresión para implicar emocionalmente al oyente con melodías y armonías cromáticas caracterizadas por cambios de dinámica y de tonalidad. Aparecieron nuevos géneros, como el lied, los poemas sinfónicos o el drama musical.

Socialmente, Europa venía marcada por la revolución francesa y la revolución industrial. La libertad del ser humano así como de las ideas y los movimientos nacionalistas empezaron a asentarse en el continente. Y, París se convirtió en el centro de la cultura musical.

El concierto se inicia con una selección de la Misa Solemne (también conocida como la Misa en honor a Santa Cecilia) de Charles Gounod. fue la primera gran obra de Gounod. Compuesto entre 1851-1854, fue la primera gran obra de Gounod y fue estrenada en el día de Santa Cecilia (de ahí el nombre de la misa) – 22 de noviembre de 1855 en París. Mientras lo componía, Gounod dijo “Sólo hay una dificultad… corresponder en música lo incomparable del tema: ¡la Misa! …¡en música!…¡por un hombre débil! ¡Qué Dios se apiade de mí! Se interpretarán el Kyrie, el Credo y el Sanctus.

Gounod, dará paso a Héctor Berlioz. Considerado hoy en día como un genio cuyo Sinfonía Fantástica es reconocido como obra maestra y referencia del Romanticismo, su música era demasiado revolucionario para el público francés. Autor de óperas como la Condenación de Fausto o la sinfonía dramática Romeo y Julieta, fue más reconocido durante vida por su música sacra. En 1850, compuso una obra coral llamado “El adiós de los pastores” que se convirtió en la pieza central de su trilogía sacra L’enfance du Christ (La infancia de Cristo).

Durante el concierto, el público gozará de una obra coral titulada Ubi caritas de Maurice Duruflé – considerado como el último impresionista. Basado en un canto gregoriano del mismo nombre que se cantaba en Jueves Santo durante el rito de lavar los pies, Duruflé compone una línea melódica que fluye libremente entre las voces como el agua empleado en lavar los pies.

La orquesta interpretará seguidamente el preludio del Oratorio de Navidad de Camille Saint-Saëns. Saint-Säens fue un niño prodigio de la talla de Mozart o de Mendelssohn. Considerado como el mejor organista del mundo, fue alumno de Gounod y profesor de Fauré. El Oratorio de Navidad fue compuesto, por encargo de la Iglesia La Madeleine, en 11 días en diciembre, en 1858 en la parte inicial de la carrera musical de Saint-Saëns. El Preludio es una pieza instrumental y pastoral, muy al estilo de Gounod y de Bach, que crea un ambiente de expectativa y contemplativo de los pastores en la noche de Belén antes de la visita del ángel Gabriel.

Para finalizar el concierto, se interpretará una selección del Réquiem de Gabriel Fauré. Compuesto entre 1887 y 1890, el Réquiem no fue compuesto por encargo o por una razón personal en la vida del compositor sino, como comentó Fauré, “fue compuesto por puro placer.” Fauré también llegó a decir que “toda mi ilusión religiosa está en mi Réquiem – está dominado por el sentimiento humano de tener fe y esperanza en el descanso eterno”. Y es así: mientras otros Réquiem expresan temor, dolor o ira ante la muerte, en un escrito Fauré reconoce que su Réquiem no expresa miedo a la muerte, porque él contempla la muerte como una feliz liberación. En este concierto la Camerata interpretará los últimos tres movimientos del Réquiem: Agnus Dei, Libera me, y el In Paradisum.

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