“La Piedra del Pinillo”

(El pino que brotó sobre una roca pelada)

Un documento de Conchi Roldán y Juan Luis Calzado.
Miembros de la Asociación de Amigos de La Adrada, Tiétar, Valle y Montaña.

 

Detalles

Duración: Dos horas aproximadamente.

Dificultad: Baja en la mayor parte del recorrido (asfalto, pista forestal y sendero rural) y media-alta desde el arrastradero de pinos hasta la pista forestal.

Flora: Higueras, moreras y fresnos en la parte inicial de la ruta, hasta el inicio del arrastradero de pinos. Pinos ( piñonero y negral), en la parte rocosa donde se encuentra la Piedra del Pinillo. Castaños y robles en las zonas de los arroyos del Yerbatúm, El Franquillo y el último tramo del sendero rural que discurre entre huertas, olivos, castaños, higueras, cornicabras y moreras.

Fauna: La propia de la zona.

 

Plano (pincha sobre él, para ampliarlo)

Plano

El recorrido
Iniciamos la ruta por el camino forestal asfaltado que sale de la N-501 a la altura de la Ermita de la Virgen de la Yedra. Unos 500 metros más arriba y a mano izquierda, se puede admirar el “Prado de las Moreras”, llamado así por un gran ejemplar que todavía puede verse al borde mismo del camino.

 

Prado de las Moreras

 

Unos metros más arriba pero a nuestra derecha, se encuentra el “Prado del Guindal”, finca particular de gran extensión que tiene su nombre en la puerta de entrada, grabado en piedra. Siguiendo el camino, enlazamos con la avenida de los Castaños de la Villa y unos minutos después llegamos al april de ovejas que se halla a mano izquierda. Justo enfrente, al otro lado del camino y monte arriba, se encuentra la popular roca conocida como “el camello”

Detrás de la misma es donde arranca el arrestradero de pinos en una pendiente muy pronunciada y que constituye la única dificultad seria de todo el recorrido.

Arrastradero de pinos

 

Subiendo por este arrastradero y volviéndose de vez en cuándo para admirar el paisaje de La Adrada, llegamos a un punto en que el arrastradero gira de una forma pronunciada hacia la izquierda y es entonces cuando lo abandonamos, buscando a nuestra derecha una gran roca circular.

Gran roca circular

 

Frente a ella y mirando hacia la montaña, descubrimos ” la Covacha”, otra caprichosa formación de rocas que impresiona por su tamaño.

La Covacha

 

Seguimos en vertical hacia arriba y ya podemos divisar el objeto de nuestra excursión: ” La Piedra del pinillo”.

Piedra del pinillo

 

Esta se encuentra en la parte superior de otro aglomerado espectacular de piedras, al pie de las cuales está “La Cueva”, que no es tal, sino un paso existente entre dos moles enormes y que al atravesarla, podremos acceder mejor a la vista de “El pinillo”.

La Cueva

 

Una vez admirado este capricho de la naturaleza desde varios ángulos, seguiremos monte arriba, dejando a nuestra espalda “el pinillo”, para acceder salvando algunas rocas (y ésta es la parte más dura de la ruta) a la pista foresta recientemente abierta y que lleva hasta la urbanización “La Solana”, si dirigimos nuestros pasos hacia la derecha, según accedemos a ella.

Pista forestal

 

A partir de este momento y dado que el camino es ancho y cómodo, podremos recrear nuestra vista admirando la belleza del paisaje a ambos lados de la pista, divisando La Adrada en toda su extensión a través de los claros que nos permiten la gran cantidad de árboles.

Vista de La Adrada desde la pista forestal

 

Seguimos bajando y atravesamos el arroyo Yerbatúm, cuya humedad hace que el paisaje se torne más verde. Un poco más abajo, la pista atraviesa también el arroyo del Franquillo que aporta un mayor frescor a la zona, haciendo que se yergan una gran cantidad de castaños centenarios. Un centenar de metros más abajo y a mano derecha, sale el primer sendero que nos conduce a un rincón curiosamente fresco donde apenas penetra el sol por su gran arbolado y en el cual “El Franquillo” sufre una pequeña caída de unos 2 metros de altura. Es el lugar ideal para tomarse un refrigerio sentado en una de las numerosas rocas que lo adornan.

Pequeña cascada (Arroyo del Franquillo)

 

Retomamos de nuevo la pista forestal (recordemos que si la seguimos hasta el final, nos llevaría hasta La Solana), y a pocos minutos, nos encontramos un segundo sendero, siempre a la derecha. Ahí, abandonamos la pista y tomamos este sinuoso camino, que siempre en descenso y flanqueado por una vegetación rica y variada, nos llevará en unos 15 minutos hasta el camino forestal asfaltado, a la altura del “Prado de la Moreras”, que como se sabe se encuentra a pocos metros del inicio de esta ruta.

Sendero rural

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