PASEO POR LA GARGANTA HASTA EL MOLINO DE MOMBLANCO

Un documento de Conchi Roldán y Juan Luis Calzado.
Miembros de la Asociación de Amigos de La Adrada, Tiétar, Valle y Montaña

 

Detalles

Distancia: aproximadamente 3 kilómetros, la mitad de ellos en cuesta.

Dificultad: media-alta, al realizarse la subida por las rocas de la garganta

Época: solamente en verano, época en la que la garganta está seca en su mayor parte.

 

Plano (pincha sobre él, para ampliarlo)

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El recorrido
El inicio del paseo lo situamos en el puente del Martinete, en un pequeño sendero que parte entre la garganta y la caseta de la luz. Seguiremos el mismo hasta encontrar a mano izquierda unos peldaños que bajan hasta un manantial (foto 1), al borde de la garganta.

foto 1

 

Desde este momento, continuaremos el paseo por el lecho de la misma, caminando sobre las piedras con cuidado, ya que algunas son de considerable tamaño y todas están redondeadas por el paso del agua que en esta época del año brilla por su ausencia. Como la dificultad obliga a ir despacio, podremos admirar los hermosos ejemplares de alisos que flanquean ambas orillas (foto 2) y disfrutar del frescor de la garganta.

foto 2

 

A unos 500 metros de iniciado el paseo, a mano izquierda, adivinamos entre la vegetación una hermosa casa y a esa altura aproximadamente y a nuestra derecha, comienza un canal y una tubería de agua paralelos a la garganta (foto 3).

foto 3

 

Podemos caminar un trecho por el cemento del canal para descansar un poco de las piedras y un centenar de metros arriba, desembocaremos en una pequeña presa (foto 4), que se encuentra situada más o menos a la altura del famoso vagón de ferrocarril que se halla al borde de la carretera.

foto 4

 

Desde este punto y hasta el molino de papel objeto de nuestro paseo, la garganta viene con agua (foto 5). Es por ello, por lo que desde la presa hasta las ruinas, seguiremos el paseo por la orilla más asequible y cruzando a la opuesta cuándo encontremos unas rocas adecuadas.

foto 5

 

No tardaremos mucho en divisar los restos de lo que en su día fue un gran molino de papel, pues los restos de su construcción se hallan a ambos lados de la garganta. Como puede apreciarse en el croquis, optaremos por la parte derecha, tanto por ser más asequible su acceso, como porque en dicho margen se encuentran las ruinas más importantes (foto 6).

foto 6

 

Podremos admirar los sillares del molino, alguna puerta que todavía queda en pie y hasta las “cubas” horadadas en la piedra para la pasta del papel (foto 7).

foto 7

 

A la derecha de estas ruinas, existen una especie de corrales también de piedra, que en la zona se les conoce como las “portaleras del Tío Mangarra”, pero que sin duda son restos del viejo molino que luego fueron utilizados como corrales para el ganado.

Es aconsejable que una vez vistas todas las ruinas del molino, dediquemos un rato a admirar la garganta en toda su belleza, que cae en pequeñas cascadas, originando remansos cómo el de la foto 5  y una infinidad de rincones que invitan a la meditación y al sosiego.

Partiendo de estas ruinas y en dirección perpendicular a la garganta, atravesaremos un castañar hasta llegar a un camino forestal, justo frente a unas puertas pintadas de rojo que dan acceso a una finca.

A partir de este momento, ya sólo hay que seguir el camino que desemboca a poco más de un kilómetro, en la carretera asfaltada que sube desde La Adrada hasta el puente del Martinete.

 

 

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