Su aspecto, incluso en ruina, causa buena impresión. Muy bien situado, podría haber sido un bello edificio si hubiera sido posible su restauración.

Un emigrante de Mexico, lo construyó y posteriormente lo vendió a D. Claudio Sanchez Mariscal, que lo convirtió en fonda pero no tuvo éxito, ya que el turismo era escaso entonces.

Aún en sus paredes puede leerse “Fonda El Castillo” y un número de teléfono de solo dos cifras.

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