(El tren de la cereza)

¿Se imaginan un silencioso tren eléctrico que, partiendo de Madrid, pasara por La Adrada, por Piedralaves… y llegara hasta Candeleda?

Esta idea es muy vieja. Ya en 1892 en un periódico de Arenas de San Pedro, La Andalucía de Ávila, se decía que “los pueblos crecen al rápido y majestuoso avance del tren…” y que el ferrocarril podría dar salida a las riquezas del Valle (maderas, aceite, cerezas…), siendo un factor fundamental para su desarrollo comercial y económico.

Una coplilla que se cantaba en 1925 decía así:

“Valle del Tiétar famoso
tan hermoso y tan gentil,
¡Qué sería si tuvieses
siquiera un ferrocarril!

Una vez efectuadas la correspondientes expropiaciones, las obras comenzaron durante la República y avanzaron a buen ritmo. El proyecto de vía ferrea uniría Madrid con Plasencia, pasando por La Adrada.

Hasta Casavieja llegaron las actuaciones en los tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, pero la situación política que desencadenó posteriormente la guerra civil paralizó las obras y el avanzado proyecto nunca se llegó a terminar, pudiéndose ver, aún hoy, parte del trazado construido por las zonas de Los Castaños de la Villa y por La Solana.

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