ODA AL VINO
Vino, jerez o riojano,
de color de sangre y oro,
vino que naciste moro
y al morir eres Cristiano.
Catalán o castellano,
de Aragón o de Navarra,
cuando yo me meta en farra
beberé cuanto me quepa
de este hijo de la cepa,
de este nieto de la parra.
Vino de tierras manchegas,
de Jumilla a Valdepeñas,
vino que duermes y sueñas
en las cavas y bodegas,
vino que al hombre doblegas.
Mucho más de lo previsto,
tú atontas a los más listos,
tú a los más nobles perviertes
y ante el Altar, te conviertes
en sangre de Jesucristo.
Tú curas penas de amores,
tú olvidas los desengaños,
y cuando cumples más años
se te rinden más honores;
Algunos sabios doctores,
dicen que eres medicina;
La cara se me ilumina
cuando te tengo en mi mano,
y aunque te han hecho cristiano
sigues siendo cosa fina.
El honor te concedieron
de estar en las buenas mesas,
Tú hiciste muchas promesas
que después no se cumplieron,
Ante tus pies sucumbieron
muchos de los grandes sabios,
tú perdonas los agravios,
tú incitas a los placeres,
y a las más bellas mujeres
tú las besas en los labios.
Contigo dormir lograron
los que padecían de insomnio,
Tú juntaste matrimonios
que por ti se separaron,
Algunos que fracasaron
te ponen a ti de excusa,
y con razón se te acusa
que rosado, tinto o blanco,
Tú le mandas al barranco
al que de ti, vino, abusa.
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EL RINCÓN DEL POETA
Pablo Caamaño
LA ALBORADA
Mañana vamos de boda
y esta noche de alborada,
que se casa una mocita
mañana por la mañana,
y es la moza más bonita
de la villa de La Adrada.
La Iglesia de "El Salvador"
ya la tienen adornada,
con docenas de claveles
y de rosas perfumadas;
la adornaron sus amigas
sus primas y sus hermanas.
Sus padres han preparado
barreños de limonada,
y los "bollos de San Blas'"
y "roscas de Santa Águeda",
para invitar a la gente
que acuda a felicitarla.
En la plaza se han reunido
los mozos que mejor cantan,
y le cantarán canciones
del folklore de La Adrada.
Acuden los guitarreros
con bandurrias y guitarras,
y se unen con el grupo
que les espera en la plaza;
y todos alegremente
bajan por la calle larga.
A la puerta de la novia
todos los mozos se paran,
esperando hasta que ella
se asome por la ventana.
Y cuando por fin se asoma
muy nerviosa y azarada,
uno de los cantaores
con esta copla se arranca:
Tienes la cara de rosa,
tienes los dientes de nácar;
son tus ojos dos luceros
que brillan mas que el del alba.
El segundo de los mozos
esta coplilla le canta:
Huele tu cuerpo a jazmines
a hierbabuena y albahaca,
es un junco tu cintura
que se cimbrea cuando andas.
El tercero de los mozos
que ya bebió limonada,
y es seguro que ve doble,
doble coplilla le canta:
Cuando te pregunte el cura
mañana por la mañana,
tres veces que si le quieres
no te pongas colorada.
Y si respondes que sí,
por no quedarte callada,
dejarás de ser mocita
y serás mujer casada.
Y el silencio de la noche
esta coplilla desgarra:
Cuando salgas de la Iglesia
esa carita tan guapa,
dándote la enhorabuena
por todos serás besada.
Y ya el último de todos
que es quien toca la guitarra,
le echa la despedida
y todos juntos la cantan:
Te damos la enhorabuena
todo el pueblo de La Adrada;
y muchas gracias también
por bollos y limonada.
Así eran las costumbres
en la villa de La Adrada,
que cuando había una boda
había también alborada.
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